J.M.W.TURNER: LA EXPRESIÓN EN APUNTES SOBRE PAPEL
Textos: Lola Soto Vicario
“En cada esquina, hay un boceto”.
J.M.W. Turner
1. LOS CUADERNOS DE J.M.W. TURNER
2. EL ESTILO. LOS RECURSOS GRÁFICOS Y PICTÓRICOS
1. LOS CUADERNOS DE J.M.W. TURNER
La magnífica colección de cuadernos de bocetos y apuntes al óleo, lápiz o acuarela sobre papel de Joseph Mallord William Turner conservados en la Tate Britain proviene en gran parte del legado de Turner (The Turner’s Bequest), y consiste en material de trabajo más que en obras acabadas para exhibición o venta. La mayoría incluyen notas manuscritas del pintor y son, en general, dibujos para uso privado, de carácter personal o incluso íntimo, realizados en el estudio o durante sus numerosos viajes, que le proporcionaban conocimiento sobre nuevos paisajes de interés por su geografía distintiva. El núcleo más significativo de este legado son los 282 libros de bocetos encuadernados, que reúnen más de 19.000 hojas de papel dibujadas por Turner y realizadas con muy diversas técnicas desde 1789.
Dibujó en ellos con lápiz, pastel, tiza, tinta, acuarela, gouache, óleo y su combinación, incluyendo anotaciones personales y realizados tanto en el estudio como al aire libre. Turner fue dibujante antes que pintor, y empleó cuadernos para dibujar a lo largo de toda su carrera, que varían mucho en cuanto a formato, materiales y en la forma en que los utilizó. Podía adquirir un cuaderno de dibujo de un proveedor o de un encuadernador, pero lo más probable es que les encargara encuadernar hojas sueltas, o que incluso que las cosiera él mismo. Cuando tenía la intención de usar un cuaderno de bocetos para dibujos en color o se proponía trabajar al aire libre y necesitaba reducir el resplandor de la luz del sol en el papel, se preocupó de hacer teñir las hojas o hizo el trabajo él mismo, empleando distintas soluciones, como la tinta y el agua de tabaco o de hollín, que generaban ya un fondo previo coloreado para trabajar sobre él.
“El Lago de Como hacia Lecco”. Acuarela sobre papel azul. 1819
Cuaderno de dibujo de J.M.W. Turner. Hacia 1805. Legado de Turner. Foto: Tate Britain
Cuaderno de dibujo de J.M.W. Turner. Rúbrica del pintor. 1812.
Legado de Turner. Foto: Tate Britain
“La Destrucción de los Bardos por Eduardo I”. Acuarela sobre papel.
Hacia 1799-1800
Cuando Turner comenzó a dibujar y pintar, el concepto de “papel de dibujo" estaba empezando a experimentar un gran cambio. Aunque el término “papel de dibujo” había sido de uso común entre los artistas ingleses desde mediados del siglo XVIII, no se refería originalmente a los papeles hechos específicamente para dibujar, sino a cualquier tipo de papel que los artistas encontraran adecuado para este propósito. El término “dibujo” se refería tanto al trabajo con medios húmedos como medios secos, en acuarela o en lápiz grafito o tiza. A finales del siglo XVIII, la industria británica de fabricación de papel consistía principalmente en molinos muy pequeños que producían también papeles en tonos marrón, marrón-blanco y azul. La industria del papel blanco acababa de recomenzar después de una pausa durante el siglo XVII, cuando la mayoría, si no todo el papel blanco más fino, era de importación. A finales de siglo, la industria había experimentado una gran transformación, con fábricas mayores bien establecidas que producían una gama cada vez más amplia de papeles muy finos para una gran variedad de usos.
Selección de cuadernos de dibujo de J.M.W. Turner. Legado de Turner. Foto: Tate Britain
Cuaderno de dibujo de J.M.W. Turner. Venecia, 1819. Legado de Turner. Foto: Tate Britain
Por otra parte, Turner a menudo anotó en sus cuadernos sus primeras impresiones sobre un lugar, una escena o el propio proceso creativo de la imagen, y también llevó a cabo cuidadosos estudios de composiciones e imágenes reales, imaginarias, o bien esbozos de las obras de otros artistas que le interesaban. Disponía de una amplia gama de papeles perfectamente adecuados para dibujar rápidamente con lápiz o con cualquier otro medio. Así, utilizó los cuadernos de bocetos de forma selectiva para distintos fines: para paisajes o estudios sobre fenómenos naturales, para bocetos a partir de un modelo desnudo, ya fuesen de corte académico o eróticos, o bien para estudios y apuntes previos a sus cuadros.
Turner llevó a cabo numerosos bocetos en color sobre papel para registrar efectos o ideas que le surgían, o para experimentar directamente con el color y la pintura. Siempre fue un artista muy prolífico; por ejemplo, del viaje a Suiza de 1802 volvió con 400 dibujos de paisaje, qué después le servirían para realizar acuarelas, óleos o grabados, y de su último viaje a Italia se trajo más de 1.500 dibujos a lápiz.
Los cuadernos de bocetos en sí mismos van desde algunos de los más grandes, lujosos y caros del mercado, gruesos tomos encuadernados en piel de becerro con cierres de latón, hasta cuadernos más flexibles de encuadernación blanda que se podían guardar enrollados. A menudo contienen los papeles de trapo más suaves desarrollados a finales del siglo XVIII, como una mejora de los papeles verjurados utilizados por los artistas anteriormente. Tal y como ha demostrado la investigación del estudioso Peter Bower, los mejores fabricantes de papel británicos y europeos de la época están ampliamente representados en los cuadernos de bocetos de Turner.
A lo largo de sus viajes como pintor, Turner solía llevar consigo varios cuadernos de bocetos y a veces incluso adquiría más cuando los necesitaba en el camino. Podían ir desde pequeños libros de bolsillo en los que escribir o dibujar sus primeras impresiones a lápiz o plumilla y tinta, hasta otros de mayor formato y encuadernación blanda. En ellos despliega todo su potencial pictórico en estudios de color o de composición al óleo o la acuarela, como son los cuadernos de mayor formato utilizados durante su primera visita a Italia en 1819.
“El Rigi en azul. Amanecer”. Acuarela sobre papel. 1842
“Paisaje italiano”. Tinta sepia, aguada y pluma sobre papel. 1819
“El Coliseo, Roma, visto desde el oeste”. Lápiz, gouache y acuarela sobre papel. 1819
“Escena de mar”. Gouache sobre papel azul. Mediados de 1820
Las hojas más grandes de formato apaisado para paisaje facilitaban el trabajo libre a pincel y un uso más expresivo del color a partir de un contorno mínimo de lápiz, pero de gran precisión.
Para Turner, sus cuadernos personales de bocetos constituyeron su biblioteca personal de imágenes que le servía para encontrar fácilmente referencias visuales sobre un tema particular, o bien para despertar su inspiración de cara a realizar obras por encargo. Toda una síntesis en pequeño formato de la maestría creativa y la expresión plástica del pintor a lo largo de miles de hojas de papel.
“Venecia desde la laguna”. Acuarela, pluma, tinta y raspado sobre papel. 1834
2. EL ESTILO. LOS RECURSOS GRÁFICOS Y PICTÓRICOS
Desde finales de la década de 1790, Turner enfatizará los efectos pictóricamente más dramáticos sobre los fenómenos atmosféricos y la luz a través pinceladas más dinámicas, con prodigiosa soltura y libertad, junto con tonalidades de gran resonancia cromática más similares a las del óleo que a las de los medios al agua. Buscó siempre inspiración en el poder emotivo que emana directamente de paisaje observado y sentido, y todo el potencial de la acuarela y el óleo le permitieron expresar un estado de ánimo de la naturaleza, más que una mera descripción. El paisaje era portador de los mensajes más profundos e intensos para el pintor, y él necesitó siempre experimentarlo en su forma más extrema, como individuo seguidor de las teorías de lo Sublime del siglo XVIII.
Durante el período de estudio del joven Turner con el Dr. Thomas Monro, había aprendido a teñir los papeles de dibujo con gris, azul o siena como una base sobre la que trabajar con lápiz, tiza, acuarela o gouache, así como a rayar o entresacar con goma reflejos de luz. Aprendió también a aplicar numerosas capas de acuarela, a modo de sutiles transparencias y combinaciones de lavado, e igualmente hizo un uso excepcional de las técnicas de raspado y “trapeado” (efectos con un trapo que absorbe parcialmente la tinta o el agua en zonas puntuales del papel) sobre el medio húmedo, que podrían también incluir el uso inusitado del mango del pincel como instrumento para trazar grafismos, las migas de pan absorbentes o los trapos húmedos para evidenciar o fundir tonos creando gradaciones, efectos de luz o dejando a la vista el blanco del papel. En las acuarelas ya terminadas, armonizó todo el diseño aplicando sucesivas capas de aguadas, con tonos más sombríos ubicados en los primeros planos o en una distancia media, y manteniendo las capas más transparentes, difusas y luminosas en los planos de fondo.
“Sion. Rhône”. Acuarela y raspado sobre papel. Mediados de 1830
“Árboles junto al agua con un castillo sobre una colina en la lejanía”.
Acuarela sobre papel. Hacia 1820-1840
“La cabaña de Blair en Montenvers”. Acuarela sobre papel. 1802
A partir de 1805 realizó un amplio y notorio conjunto de bocetos y apuntes a lo largo del Támesis en acuarela y óleo sobre papel, con planteamientos más naturalistas en el color y una técnica fresca y directa, aunque Turner a menudo prefería pintar a la acuarela en el interior del estudio. Sus bocetos y apuntes resultan a menudo más interesantes que sus cuadros terminados de gran formato, allí donde la expresión resulta completamente vibrante, intimista y de primera mano.
“El Támesis desde Richmond Hill”. Acuarela sobre papel. Hacia 1815
“El Támesis cerca de Windsor”. Óleo sobre papel. 1807
Del acuarelista Cozens, Turner aprendió a orquestar el tono en toda la composición pictórica. La unidad tonal en la composición de un cuadro de paisaje se constituye como un concepto básico en su época; absolutamente todo en el paisaje pintado debe quedar supeditado al tono general dominante, de modo que el conjunto se perciba como una totalidad de tonalidades donde ninguna llegue a sobresalir más que otra.
Por otro lado, los efectos pictóricos y atmosféricos más audaces realizados con rápidos gestos de pincel abundan en las páginas de sus cuadernos, junto con amplias vistas panorámicas y perspectivas elevadas en los motivos de paisaje que le permiten abarcar grandes distancias y amplios celajes. Al lavar y, ocasionalmente, frotar el medio sobre el papel, bien la acuarela o la tinta, llegará a expresar en algún grado la idea que proviene directamente de su mente, con fórmulas pictóricamente muy sintéticas, audaces y cercanas a la abstracción pictórica, al gesto y la huella simple del pincel como expresión sí mismo, sin retoques, plasmado de una sola vez, logrado deliberadamente mediante un azar totalmente controlado.
“Apunte de celaje”. Acuarela sobre papel. Hacia 1845
“Tormenta en el mar”. Acuarela sobre papel. Hacia 1824
“Cielo tormentoso”. Acuarela sobre papel. Hacia 1823-1824
“Estudio de un castillo sobre un lago”. Acuarela sobre papel. Hacia 1840
Tan pronto como llevó la acuarela a un nivel de equivalencia similar al del óleo, Turner volvió a explorar sus propias cualidades distintivas, la transparencia y la capacidad de intimismo y frescura de trazo. Trabajó con ambos medios, acuarela y óleo, sobre los mismos motivos de paisaje de manera simultánea y al aire libre. Sus métodos eran muy parecidos para ambas técnicas, pero su proceso creativo abierto y experimental con la acuarela sobre papel fue el que condicionó el uso del óleo, y no al revés. Del mismo modo que aplicaba una capa transparente de acuarela, dejando el papel parcialmente al descubierto o exponiéndolo para crear luces o reflejos, también aplicaba el óleo sobre una preparación blanquecina sobre lienzo o cartón, y dejaba zonas libres de carga pictórica. Sin embargo, sus frecuentes experimentaciones técnicas más interesantes tendían a realizarse cada vez más sobre papel. Los medios y las técnicas de Turner estuvieron en constante evolución a lo largo de su carrera artística, en respuesta a una tarea concreta o a la experiencia real o emocional ante la naturaleza, y su elección de color no fue menos variada. Como artista, fue siempre instintivo y emocional, erudito y teórico al mismo tiempo, pero sobre todo, pragmático y totalmente enraizado en la experiencia práctica, con el natural como referente básico.
“Milton Combe”. Óleo sobre papel. 1813
“Lago entre las montañas”. Óleo sobre papel. 1798
“Paisaje tormentoso con figuras”. Óleo sobre papel. Hacia 1799-1800
En términos generales, su paleta cromática, tanto en los medios al agua como en el óleo, se fue iluminando y aclarando con el paso de los años, pero también podía retornar al extremo más oscuro del espectro, como en períodos anteriores, o pasar de una tonalidad más naturalista a una gama deliberadamente más artificiosa, según los temas en los que se hallaba trabajando.
“Goldau”. Acuarela sobre papel. 1843
“Córcega”. Gouache sobre papel ocre. Hacia 1830-1835
“Linlithgow Palace”. Acuarela sobre papel. 1821
Existe en Turner la tendencia de adaptar sus medios y su paleta de color a los temas pictóricos del momento; por ejemplo, durante sus viajes por el sur de Europa, los apuntes realizados au plein air muestran tonalidades que se hacen progresivamente más cálidas y luminosas, menos densas y opacas, más poéticas y sutiles. En sus acuarelas ejecutadas a lo largo de diversos periplos por Italia y sus alrededores, destaca esa diafanidad, poniendo en relieve lo liviano, lo ligero, lo transparente, lo mudable del paisaje, con una ejecución mucho más suelta y de pincelada muy libre y rápida, sin recargar en absoluto las imágenes. La luz se indica dejando el papel intacto, o también rascando o esparciendo manchas de gouache blanco, pero siempre aparece difundida por toda la composición. En sus apuntes italianos, Turner empleará una nueva combinación de medios, como el gouache sobre papel gris, con una saturación cromática más evidenciada.
“El oeste del Canal de la Giudecca, desde el Convento de San Biagio y Cataldo”.
Acuarela sobre papel. 1840
La última década de la vida activa como pintor de Turner, hasta mediados de 1840, resultó en una eclosión de excepcionales obras en acuarela, con el asombroso florecimiento técnico que le ha valido su reputación como artista absolutamente moderno y como el maestro supremo de los medios al agua. En este tiempo, la producción privada de Turner se tornó más prolífica y relajada, obteniendo resultados magistrales. Son de destacar, por su calidad pictórica y su expresión vivísima y espontánea, las obras producidas a partir de sus paseos por la playa de Margate, mediante diversos estudios al óleo y la acuarela en forma de marinas y paisaje de rompientes de carácter tormentoso y bravío. Es significativo el uso del “signo” pintado como recurso gráfico en la imagen; a menudo existe un elemento visualmente más poderoso que organizará la composición, y que puede estar localizado en primer plano, como generador del orden visual en la imagen.
“Atardecer en Margate”. Acuarela sobre papel. Hacia 1840-1845
“Rompeolas en la playa. Margate”. Acuarela sobre papel. Hacia 1840-1845
“Un barco de vapor en la tormenta”. Acuarela sobre papel. Hacia 1841
“Playa”. Acuarela sobre papel. Hacia 1820-1830
A pesar de la aparente inmediatez, fruto de pintar del natural, muchas de sus acuarelas fueron en realidad ejecutadas en el estudio. Por otro lado, Turner utilizaba una esponja para crear efectos aéreos y difusos, y velar así los fondos y los contornos de las formas naturales, trabajando en húmedo sobre húmedo. Dondequiera que los hiciera, y siempre dispuesto a inventar, deseó expresar su visión más personal con toda la carga dramática que le ofrecían las distintas situaciones en las que se despliega la fuerza de la naturaleza, y que él mismo había experimentado.
“Escena nocturna”. Acuarela sobre papel. 1845
“Playa”. Acuarela sobre papel. 1824
Por su parte, los bocetos a la acuarela de Turner de finales de la década de 1830 depuraron los medios al agua hacia una perfección casi nunca vista anteriormente. La pintura en sí misma ya no evocará casi nada, sino que deviene únicamente en pintura pura, y logra una “abstracción atmosférica” sin perseguir un referente concreto. La mancha funciona y expresa por sí misma y el paisaje deviene en sustancia pintada vibrante, viva, etérea, difusa, inconcreta, mediante capas transparentes aplicadas con un orden que viene dado por el proceso creativo y la maestría de un pintor ya maduro. Se trata de aplicar, dejar secar o no, pintar delicadamente lo que es delicado, evidenciar lo que es necesario para organizar la composición. Unas manchas se fusionan con otras, otras se recortan si el motivo así lo requiere; nada es radicalmente marcado, nada sobresale más que otro elemento. Las imágenes, más evocadoras que nunca, se construyen a base de grandes masas de pintura aplicada a grandes rasgos, al igual que en sus grandes formatos. La mancha, compleja y variada, funciona por sí sola, y será ya totalmente autónoma con respecto al dibujo de línea, liberada definitivamente de cualquier contorno.
“Mar y cielo”. Acuarela sobre papel. Hacia 1820-1830
En su forma más gestual, audaz y minimalista de la época final, sus estudios de cielos, nubes y oleaje han llevado a la interpretación del arte de Turner como un artista plenamente moderno en su tiempo, afirmación que compartimos plenamente.
En definitiva, los bocetos de Turner son una experiencia íntima; son casi como leer el diario del pintor y profundizar en su experiencia paisajística. El compendio de sus cuadernos de dibujo sintetiza la obra inmensa y única de Turner y sus preciadas aportaciones en cuanto a una expresión propia y completamente personal. El sabio manejo de los materiales a través de la constante experimentación da lugar a unos logros artísticos sin precedentes que ponen en valor el concepto de dibujo y la expresión sobre papel como obra definitiva y terminada.
Cuaderno de apuntes. Hacia 1845
“Es necesario distinguir la verdad mayor de la menor: a saber, la idea más grande y más liberal de la Naturaleza de la comparativamente estrecha y limitada; es decir, lo que se dirige a la imaginación de lo que se dirige únicamente al ojo.”
J.M.W. Turner
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
David Blayney Brown, ‘Draughtsman and Watercolourist’, in David Blayney Brown (ed.), J.M.W. Turner: Sketchbooks, Drawings and Watercolours, Tate Research Publication, December 2012, https://www.tate.org.uk/art/research-publications/jmw-turner/david-blayney-brown-draughtsman-and-watercolourist-r1132588, accessed 14 February 2023.
BLANEY BROWN, D.: “Turner in the Tate Collection”. Tate Publishing. London, 2002.
BOWER, P.: “Turner's Papers: A Study of the Manufacture, Selection and Use of His Drawing Papers, 1787-1820”. Tate Publishing; 1ª edición. London, 1990.
CAMPBELL, M.: “Turner in the National Gallery of Scotland”. The Trustees of the National Galleries of Scotland and the Royal Bank of Scotland. 1993.
WEBSITES CONSULTADAS
https://www.nationalgallery.org.uk/
https://www.nationalgalleries.org/
Las imágenes que ilustran el texto de este estudio han sido tomadas de las websites de los museos referenciados anteriormente.
Las conclusiones de este estudio están basadas en la observación directa de la obra de J.M.W. Turner por parte de la autora.
Otro estudio de la misma autora sobre la obra paisajística de J.M.W.Turner en:
Los espacios infinitos de J.M.W. Turner
Lola Soto Vicario es artista y Doctora en Bellas Artes por la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia (Universidad Politécnica de Valencia).
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